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La educación necesita una sacudida

En la década de los 70s, el Sha de Irán quiso aprovechar los extraordinarios ingresos que su país estaba recibiendo con motivo del alza vertiginosa del precio del petróleo decretada por la OPEP, para transformar su país en una potencia industrial. Se propuso aprovechar los nuevos ingresos para comprar las industrias más rentables y avanzadas con el sistema de llave en la puerta. Esto es, que los proveedores las dejaran ya instaladas en el país y listas para funcionar. Los oferentes fueron muchos y compitieron fuertemente para colocar sus fábricas. Los que fueron seleccionados apuraron el paso para colocar sus fábricas en Irán. El Sha estaba feliz con la perspectiva de transformar su país de pastores en una potencia industrial, pero precisamente con estas decisiones empezó un proceso que le costaría el trono e iniciar el camino del exilio con la revolución de los Ayatolas de 1979.}

El Sha, venía de una dinastía real de rancio abolengo y había sido educado en Suiza, donde había tenido una vida de bon vivant bajo el patrocinio de los ingleses que lo tenían reservado como una ficha política para garantizarse sus negocios petroleros. En realidad el Sha acostumbrado a la realidad europea, no conocía bien su país y pensaba que con inversión extranjera se resolvería la economía, así es que procedió a adjudicar las licitaciones y los barcos enrumbaron hacia Irán cargados de maquinaria. Pero aquí empezó la debacle. Como no existían suficientes muelles, lo barcos hacían fila frente a los puertos elevando los costos de las mercancías, pero esto fue solo el inicio. Tampoco había bodegas de aduana, ni suficientes camiones para trasladar las maquinarias y mercancías. Este último problema lo resolvieron comprando camiones, pero tampoco existían choferes avezados en el manejo de estos camiones y tuvieron que traerlos de Corea del Sur, solo que tuvieron que pagar salarios estratosféricos para las condiciones de Irán, generando un creciente descontento y protestas. Las protestas fueron reprimidas con el terror generalizado por parte de las fuerzas de la policía secreta, lo que aumentó el descontento y la organización de los ayatolas. El asunto se complicó aún más cuando por fin lograron montar las fábricas, no solo tuvieron que capacitar a los técnicos en el exterior, sino que incluso cuando estos llegaron no se encontraban gerentes capacitados para ponerlas en marcha.


Esta experiencia evidencia que la inversión de capital por cuantiosa que sea no sustituye a la infraestructura y al capital humano y social que son los que permiten y ponen en marcha las empresas humanas.


Por tal razón, la solución, como bien lo platea Abril Gordienko en su artículo “Necesitamos atraer el ‘know-how’ publicado en esta página, el camino del desarrollo debe ser integral. A lo que añado integralidad adecuada a las nuevas realidades del planeta, el país y especialmente de las regiones rezagadas. Por una parte la educación debe adecuarse, no tanto a la demanda inmediata, como más allá, al manejo del medio ambiente y la nueva tecnología. Una experiencia de ese tipo la inició don Arnoldo Mora Vaglio, con la enseñanza de software libre en el colegio de Talamanca, para resolver los problemas locales, lamentablemente sin continuidad institucional. La educación en nuestra época necesita un remezón como el que le imprimieron los liberales en el siglo XIX cortando con la tradición medieval del Trivium y Cuadrivium, para adecuarla a las necesidades del desarrollo mercantil capitalista del siglo XIX. Esto no se hace hoy, recortando recursos, sino estableciendo evaluaciones, como bien lo sugería don Miguel Gutiérrez Saxe desde esta página con fundamento en los principios constitucionales establecidos en el artículo 50. También, creando estímulos para fortalecer y redirigir los recursos hacia las mejores prácticas y la capacitación de nuestros jóvenes en experiencias como Finlandia que tiene la mejor educación del mundo.


Por otra parte no podemos descartar el 54% de la población económicamente activa que no tiene bachillerato y ya perdió la oportunidad educativa. Es preciso organizar procesos de capacitación masivos con la participación de las comunidades, renovando la visión del INA y adecuándola a las necesidades reales. Recordemos que el sistema sanitario de China, hoy uno de los más avanzados del planeta, empezó en 1949 con los llamados médicos descalzos que atendieron las necesidades e la población mientras se formaban destacamentos avanzados de profesionales en medicina tradicional y moderna. Las comunidades organizadas no solo conocen el medio y sus posibilidades, sino que pueden trabajar hombro a hombro de los municipios en la construcción y mantenimiento de infraestructuras locales. En África del Sur en el 2018, me tocó ser testigo de la experiencia que la ONG Seriti ( www.seriti.co.za) que conjuntamente con 46 gobiernos municipales, promovió la organización autónoma de las comunidades incorporándolas a la solución activa de sus propios problemas.


Esto funciona si en vez de pensar y tratar a las comunidades rezagadas como perdedores, se les capacita en organización y se estimula su incorporación a la solución de sus propios problemas. Por este camino, aunque para muchos puede ser imposible, se logra el desarrollo.


En enero del 2023 Coopesilencio cumplirá 50 años de existencia, una experiencia que en su momento fue vista como imposible por los funcionarios por ser sus socios obreros desempleados y campesinos sin tierra. Gracias a la organización en vez de migrar a los tugurios de Quepos hoy son una cooperativa exitosa que enriquece la región y el movimiento cooperativo y un ejemplo dónde se encuentra el camino del desarrollo.


Al que dude de la importancia de la integralidad lo invito a ordenarle a un millón de dólares hacerle un edificio, pero éste permanecerá en el banco inmóvil mientras no se le incorpore la gente debidamente capacitada y organizada no se sume.


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