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América Latina: a la cabeza en las migraciones y a la zaga del crecimiento económico mundial

Ñamérica, escrita con Ñ para abarcar todo el subcontinente, es un libro de Martín Caparrós, un avezado periodista argentino que ha recorrido durante años nuestro continente y que comparte su experiencia en múltiples ciudades y países, y arroja con el respaldo de datos macro, una luz sobre nuestras fallas estructurales de nuestros sistemas políticos.

Un libro que empieza por ubicarnos como la región del mundo, que sin tener guerras devastadoras ni hambrunas como las que azotan a otras regiones del planeta, y a pesar de sus desbordantes riquezas naturales, adelanta a otros continentes con la expulsión de su población en grandes caravanas que bordean el millón anual.


Esta expulsión masiva de población tiene sus causas en los sistemas de gobernanza prevalecientes en la región, que por una parte desestabilizan a las poblaciones campesinas obligándolas a desalojar sus terrenos por concesiones a grandes compañías para la extracción de materias primas que, además, carecen de un régimen de derecho confiable, sistemas donde prevalece la corrupción y florece la violencia. Por otra parte la violencia tiene su origen, no solo en las arbitrariedades y debilidades legales, sino en el florecimiento en este contexto, de la delincuencia organizada. Violencia que no afecta tanto a los sectores poderosos enclaustrados en sus feudos residenciales y comerciales, sino principalmente a los sectores medios y pobres a quienes a quienes bajo amenaza de muerte se les obliga a entregar el “diezmo” o sea una parte de sus escuálidos ingresos.


Sin estos datos no sería posible explicarnos la masividad de estas columnas de migrantes desesperados que arriesgan lo que les queda de patrimonio e incluso la vida en un viaje lleno de peligro. A lo anterior se suman las cíclicas sequía e inundaciones, que producto del cambio climático aquejan, cada vez frecuentemente a muestras poblaciones.


A estas desgracias en el plano social y ambiental, se suma la tasa de crecimiento económico de la región como la más baja del planeta. No solo hay ineficiencia y corrupción en los gobiernos, si no malas estrategias de desarrollo económico que entregan a cambio de muy poco, los recursos propios, depredando la ecología sin generar riqueza o arraigo para las poblaciones socialmente vulnerables de la región.


Martín Caparrós en su libro menciona además que, si bien en la década anterior hubo relativa bonanza por las exportaciones de materias primas y subió ligeramente la escolaridad en la región, la calidad de ésta dista mucho de responder a las exigencias contemporáneas. Tenemos una gran población joven que podría ser el respaldo del futuro, como bono demográfico, pero no estamos invirtiendo en ella lo suficiente para poder aprovecharla en una época de acelerado cambio tecnológico.


¿Puede una región sin educación de calidad, sin respeto por el desarrollo sostenible y con la corrupción galopando por los sistemas de gobierno dejar en manos de las economías clandestinas el futuro de la región? ¿pueden las elites remolonas, que ha demostrado ser malversadoras y corruptas impedir el avance y la penetración del narcotráfico y cooptar progresivamente el poder o imponerse con la fuerza del fusil, como lo han hecho ya en múltiples municipios, e incluso estados en México?


Ñamérica es un libro que entrega un fuerte testimonio que evidencia como entre los países que no ofrecen soluciones que integren a la población excluida están condenados a sucumbir en frente al terror y la violencia del narco.


Muestra la urgencia de salir de los carriles tradicionales voltear a ver los problemas estructurales y la necesidad de enfrentarlos con soluciones sistémicas, dejando de lado las soluciones que son solo aparentes basadas en protagonismos personales y moralismos que hablan de cambios pero terminan víctimas del sistema de corrupción.


La situación de la región, conforme se avanza en la lectura del libro es muy grave, se puede decir que se encuentra en cuidados paliativos y lo que es peor con poca esperanza de transformación. Sin embargo, según nuestro criterio no está perdida si se actúa rompiendo los círculos viciosos que mantienen la exclusión y accesos a las oportunidades educativas de amplios sectores de población. Y en su lugar se promueve la integración con una intervención a través de nuevos círculos virtuosos que faciliten la inclusión social impulsando una educación y capacitación organizacional actualizadas que incluyan la regeneración del medio ambiente.


Hay que tomar medidas impostergables y para las cuales ya existen senderos trazados con gran éxito por grupos y comunidades organizadas, pero que han permanecido ignorados y a menudo combatidos por las esferas de poder por su carácter autónomo y trazador de esperanzas.


El poder tradicional clientelista ha estado interesado, ante todo en la subordinación y manipulación de las organizaciones dirigidas por cuadros partidarios que reparten beneficios. Organizaciones de fachada y con poco fuste. Les interesan las organizaciones que ante todo sean leales al poder políticos aunque sobrevivan con oxigeno del presupuesto.


Los ejemplos o buenas prácticas a las que hacemos referencia, no solo marcan senderos, sino que si se transforman en políticas públicas, su éxito radica en el impacto que adquieren al incorporar en la solución a las fuerzas locales. Incorporación que es capaz de transformar los senderos que en el pasado abrieron las comunidades y cooperativas en caminos y autopistas para un desarrollo armónico con la naturaleza, que abre al mismo tiempo oportunidades que respondan al anhelo de la población joven latinoamericana.

Especialmente aquellas poblaciones que emigran desesperanzadas hacia otras tierras, o se comprometen con el crimen organizado.


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